martes, 12 de octubre de 2010

Tuya

Fui tuya
Ardí en el violento deseo
En la frenética lucha
Y fui tu mujer.
Me tomaste toda para ti
Mirando sólo mis ojos
Besando sólo mi frente
Ya era tuya.

Enmudecer de placer
Me hizo el gozo
De rozar tu piel;
Tus manos en mis manos
Y tus labios ya en mi boca
Y todo junto a la misma hora.

Algo más que una mujer

Cuando yo sea madre
Lo estrecharé en mis brazos
Y lo amamantaré;
Recién entonces seré una mujer
Algo más que carne y hueso,
Algo más que sólo amante.

Necesito que me abracen fuerte

Necesito que me abracen fuerte
Que sean los brazos del mundo
Los que me estrechen.
Que ninguna fracción de mi cuerpo
Quede desprotegida;
Que me estrechen fuerte, que me duela,
Que no conozcan medida.
Tal vez entonces allí
Con el calor junto de todo el mundo
Se estremecerá mi esencia
Tal vez entonces allí
De nuevo el amor me encienda.

Ausencia

Tú no estás
Y esta brisa en primavera,
Esta interminable noche
Y sus estrellas,
Este rumor a nada
Pesan mucho sobre mi espalda.

Al escribirte te imagino cálido,
Informal y cariñoso;
Al escribirte en mi mente
Te asigno imagen y forma
Y de repente
En medio de tanta ausencia
Suelo revelarme en mi contra
Y me acuso y me inculpo
Por ser tan necia,
Por encontrarte y perderte
Cuando era justa la hora.

La caricia bendita

Bendigo tus brazos
Que rodearon mi cuerpo
Y bendito tus labios
Que besaron los míos.
Bendigo tu rostro
Que rozó mi cara
Y tu aliento
Que se fundió en el mío.
Bendita esa caricia
Que en noche de hastío
Me brindó tu amor;
Bendita esa palabra
Que susurró a mi oído,
Te quiero
Y también te bendigo.